viernes, 20 de abril de 2018

Impresiones palindrómicas de la película más divertida que vi en los últimos tiempos


Raquel Ruiz
Cineasta argentina

Los palíndromos era una alegría que no conocía. O conocía poco y mal. A través de algunos cuentos de Cortázar –“Satarsa”, por ejemplo, del libro “Deshoras”, que está armado en base a un palíndromo: “Atar a la rata”. O “Lejana”, el cuento de Bestiario, donde su protagonista, Alina Reyes, pasa las horas haciendo palíndromos-.

Pero viendo la película ¡VIVA EL PALÍNDROMO! me sentí como un camello que acaba de descubrir agua en el desierto. Me dio felicidad confirmar que no he perdido un ápice de mi vocación lúdica, que sigo siendo en  esencia la niña que siempre me dio felicidad ser. Me sentí no sentada en una butaca, sino en medio de una fiesta, una tertulia de amigos –nombre derivado de Tertuliano, el Padre de la Iglesia que allá por el siglo segundo de la cristiandad gustaba de reunir a sus amigos para diletar a sus anchas-. Disfruté perderme en ese universo construido con una sensibilidad limpia y amorosa, estirar la mano y cuando creía iba a tocar una pared tocar una risa; dejarme llevar por las fuerzas misteriosas e innombrables que se mueven detrás de las palabras, por no decir, detrás de la vida. 

La película me ha dejado con el asombro en llamas.
Que viva el palíndromo!!!!

miércoles, 18 de abril de 2018

Reseña de ¡VIVA EL PALÍNDROMO! por HARIEL MARCILIO



Hace exactamente cinco años, aparecía en el blog de REVER una nota en la que un palindromista, director y productor de cine, nos hablaba efusivamente sobre una película de nombre Anina, * la cual acababa de ver en un festival de cine de Buenos Aires llamado  BAFICI.  Una hermosa cinta animada en la que los palíndromos jugaban un papel fundamental. 


Cinco años más tarde, el creador de aquella nota, Tomás Lipgot, estrena en este mismo festival “¡Viva el Palíndromo!” una película documental en la que los palíndromos no sólo juegan un papel fundamental, sino que son, a la vez, el juego, las reglas y el papel, el bueno, el villano, el personaje que pide ayuda, el héroe, la chica linda, la friki incomprendida, la reina de la noche, el clown, la música, las imágenes, principio, nudo, desenlace y también la moraleja. 



Tuve el gusto y el honor de asistir al estreno de “¡Viva el Palíndromo!”
Haré una humilde reseña. 

La peli me generó muchas de las sensaciones que siente uno al escribir un palíndromo, me reí, me entusiasmé, me emocioné, sentí muchas ganas de compartirla, y por sobre todas las cosas, me sorprendí.

Para escribir palíndromos podemos estar minutos, horas, o días. Bien, pero... ¿Cómo hacer para que una película hable 99 minutos de estos cosos reversibles sin ser un bodrio? Realmente despierta curiosidad. El tema es que nuestros amigos espejados no aparecen espontáneamente en el mundo. Sino que son creados por otros personajes, unos humanos igual de inusuales y sorprendentes. Pero a la vez, y sin miedo a contradecirme, parece ser que aparte de ser creados por estos humanos, también aparecen espontáneamente en el mundo. En la simetría de los los paisajes, las plantas, los animales, en los boletos de colectivo, en la arquitectura, en las marcas comerciales, patentes de autos, en el ADN…. La cámara no se cansa. Y va por ahí, siempre llena de curiosidad. Se mueve por una montaña, por una escalera,  formando una fotografía que te hace pensar en detener un momento la película para poder ver la foto un rato más, y vuelve y se queda en la sonrisa más tierna y transparente que existe, la de una palindromista que querés ir a visitar ni bien termine la peli. La cámara te muestra un laberinto, un edificio, un palíndromo casual en la etiqueta de un frasco, un dibujo simétrico en el cielo, y un manojo de hombres realmente geniales cuya adultez no tiene nada que envidiarle a su niñez. De esos tipos, que no conocés, pero sabés que son tus amigos. 

¿De qué habla esta peli?  De neurociencia, de matemáticas, de física, de historia, de música, de religión, de arte, de amor, de pasión, de filosofía…Los palíndromos, tan restringidos, tan rígidos, de pronto son de un material noble y maleable hasta el infinito. 

Todo el film está minuciosamente musicalizado, pero la estrella es su canción homónima y leitmotiv “¡Viva el Palíndromo!” que viaja junto a Tomás a lo largo de toda la película. ¿Llegará la barrabrava de Boca a vociferar esta melodía alguna vez para dejar sin armas a la hinchada de River? No lo duden. ¡Que venga un anagramista ya y que cante a voz en cuello su canción de los anagramas! ¡Si es que existe! Bueno. ¿No existe? No importa. Que venga y cante con nosotros nuestro himno palindromista. Una verdadera canción de amor desinteresado y apasionado. Una canción que representa lo minuciosamente desopilante que puede ser el mundo de un palindromista. Fuera de broma, esta canción emociona. Desde la versión en la voz y el piano de su creadora hasta la versión en la que cantan los miembros del CPI, cuya producción y arreglos son alucinantes. Más las versiones bonus de los títulos.

También dentro del documental hay un corto animado genial. Y muchas cosas más, en serio. Pero no quiero hacer mucho más spoiler.

Para mí los palíndromos son magia sin truco detrás. No hace falta mirarlos poquito por miedo a que se rompa el hechizo. Una vez que el pali está hecho, está ahí, para siempre. Irrefutable, porque esa es su naturaleza, la simetría, una regla que va más allá de nosotros, y que existe antes que nosotros. Creo que el director logra mostrar eso, esa magia, que es apta para adultos. 

La película es un viaje, una celebración, un festival, una reunión, un brindis, una tertulia, y un poco de meditación.
Es contagiosa. Muestra lo excéntrico y poco usual de nuestra tarea de palindromistas sin soltarle la mano en ningún momento al que acaba de observar o escribir un palíndromo por primera vez. (Estoy seguro que más de un “casto palindrómico” tuvo su primera vez luego de ver esta peli.)

Y para nosotros, los amantes de la simetría, es un deleite, y, sin ganas de sonar solemne, una hermosa, hermosa bandera. 

Gracias Tomás, gracias CPI, y a todos los que participaron en la película. ¡Viva el palíndromo! 

Reseñó: 
Soy (o soñé ser)
 Hariel Marcilio



Buenos Aires 18/4/18

martes, 17 de abril de 2018

ESTRENO DE ¡VIVA EL PALÍNDROMO!

Ayer lunes 16 de abril se estrenó en Buenos Aires y en el marco del 20 Festival BAFICI, * fuera de competencia, el documental ¡VIVA EL PALÍNDROMO! producido por Tomás Lipgot * * y Javier Rueda, * y con un elenco de jugadores del lenguaje como protagonistas, que nos hacen, mediante los palíndromos, olvidarnos durante una hora y media de cualquier mundanal preocupación, pues nos transportan a un paraíso celestial donde las simetrías son hermosas píldoras de felicidad.

La acogida fue genial, la sonrisa en la cara de los espectadores se dibujó en la primera escena y se mantuvo hasta la escena final, en la que se quedó incrustada -esta vez en sus mentes- el tema musical que acompaña la cinta, obra del gran maestro Alfonso de Vilallonga. *

A pesar de tratarse de un lunes casi a las 11 de la noche, la sala de cine estuvo estupenda de público, de un público que tras la visión de la película participó en un debate ameno y divertido, que dio lugar a muy buenas críticas.

Hay tres proyecciones más previstas para esta semana, así que quien esté cerca o tenga ocasión no debe perderse la oportunidad de pasar un buen rato de cine disfrutando de una película hecha por una comunidad de palindromistas para el resto de la humanidad.


Funciones
16 de Abr. a las 22:45hs
Village Recoleta - Sala 5
19 de Abr. a las 20:00hs
Village Caballito - Sala 8

20 de Abr. a las 14:30hs
Village Caballito - Sala 8

22 de Abr. a las 15:00hs
Village Recoleta - Sala 2

Director

TOMÁS LIPGOT

(1978, Neuquén). Estudió Cine en la Universidad del Cine. Dirigió varios largometrajes, entre ellos Ricardo Becher, recta final (Bafici '10), Moacir (Bafici '11), Vergüenza y respeto (Bafici '15) y Moacir III (Bafici '17).
Ficha técnica
Contacto

miércoles, 11 de abril de 2018

Trailer de ¡VIVA EL PALÍNDROMO!



Esta película adorable propone la entrada a una cofradía de señoras y señores apasionados hasta niveles inconcebibles por encontrar la mejor frase reversible. Y lo hace con una gracia irresistible, con algún desdén hacia los anagramistas, con un segmento animado festivo y una canción que los perseguirá durante días.
Javier Porta Fouz


Una historia que eleva a los palíndromos desde la ignorancia generalizada sobre su existencia, hasta la manifestación de su utilidad como estímulo de procesos cognitivos e intelectuales. 
Pere Ruiz

¡VIVA EL PALÍNDROMO!

El documental sobre el palindromismo ya está a punto para presentarse en el encuentro cinematográfico más importante de América Latina, el festival de cine BAFICI. Como dice su director, nuestro compañero Tomás Lipgot: va a hacer bastante ruido, es mucha la curiosidad que despierta y me parece que luego no decepciona al verlo. 
Nosotros añadimos: ¡VIVA EL PALÍNDROMO! va a ser el detonante de la explosión palindrómica más importante desde la creación de este movimiento lúdico-lingüístico hace más de tres décadas. Una de las últimas noticias que tenemos es que habrá una versión en lengua inglesa, con lo cual, el alcance y difusión va a ser fenomenal. Hay asociaciones de palindromistas en América del Norte y en la Europa del Este, en Italia la ludolingüística forma parte del acervo popular y son muchos sus adeptos, en Francia e Inglaterra hay importantes agrupaciones de jugadores del lenguaje. En todos estos círculos nuestro juguete va a ser una herramienta de identificación para muchas personas que viven en contacto directo con los juegos verbales. 

viernes, 30 de marzo de 2018

EL SARI DE ANA (MONÓLOGO PALINDRÓMICO EN DOS ACTOS)

Autor: Joan Tomàs Sementé*

ACTO I

Sí, Ana , sí.
Ana….ropa…. eso.
Orujo letal, leo. Moco. Jet. Reuma. Led.
¿O mi sino mutó?
Irá ida i saca vello. ¿Lana lleva o nota luz?
¡Ay, ojo!... reiré.
Sale. Déjale. Posaré.
¿Dátil, etanol , i no parte? Dónate. Kite.
No cae sónar, Olaf. Aramís irá.
Calé, te dí. Oral comí.
Si no miras, se trama.
Se lo creí. Me dirás avellana.

ACTO II
Ana lleva sari de miércoles a martes.
Sari monísimo, claro.
I de tela carísima, “Rafa Loran”, o sea, con etiketa.
No de trapo ni lona; ¡Telita de raso!; Pelaje de la serie “Rojo y Azul”, a
tono avellana.
Lo lleva casi a diario, tu.
Monísimo de la muerte,… ¡jo, como ella!.

¡ Te lo juro! . O sea,… por Anaïs Anaïs.

jueves, 1 de marzo de 2018

VIII PREMIO INTERNACIONAL DE LITERATURA PALINDRÓMICA REVER 2018


El jurado del VIII Premio Internacional de Literatura Palindrómica  REVER 2018, formado por dos grandes palindromistas y a la vez expertos literatos, Carlos López (México) y Miguel Ángel Zorrilla (España), ha decidido otorgar el galardón como ganador del concurso de Redondilla palindrómica a:
Martín Bresnal
Martín Bresnal vive en Buenos Aires, Argentina, y tiene veinticinco años. La primera vez que leyó la palabra "palíndromo" tenía quince. Estudiaba biología y se sentía atraído por esas secuencias palindrómicas de nucleótidos en el ADN:

En cada célula, en cada una de las tantas que nos constituyen, en su interior, en el material genético, hay diversas moléculas que se ordenan, en algunas partes, formando palíndromos. 
El viaje había comenzado. Un compañero en la escuela me había invitado a ser parte del equipo que participaría en las olimpíadas de biología. Lo tomé como una invitación a jugar. Estudiaba y compartía preciosos momentos con quienes viajaríamos a una ciudad donde conoceríamos a más estudiantes que venían de distintas provincias argentinas a participar de este encuentro. La historia tendría una trama con hilos invisibles para mí en ese entonces. A esta ciudad volví unas veinte veces en esos años. Y fui comprendiendo que el viaje hacia el ADN era el viaje de una búsqueda hacia la construcción de una identidad. Individual y colectiva. 
A comienzos de este año, Jeremías, un amigo, un hermano, me invita a pasar unos días con él, en las sierras. Él venía andando por el país en bicicleta, contando, escuchando y creando historias, cuentos. Y ahora estaba parando unos días en un pueblo, muy cerca de esa ciudad a la que yo había ido cuando tenía quince. Ir y encontrarnos allá era un viaje en el tiempo. Y ahora, una vez más, un amigo me invitaba a jugar. Esta vez, con las palabras. Era un juego de esos que él jugaba cuando era niño. De alguna manera, los dos jugábamos con las múltiples lecturas en lo que aparenta tener una sola. Lo siento como si se tratara de conocer el orden, el patrón de lo cotidiano, darlo vuelta, de acá para allá, de allá para acá, encontrar espacios, salidas, silencios, soltar y estar presentes y sensibles, visibilizar hilos internos, hallar en el ADN a la estrella, en el río a la piedra. Y creamos textos palindrómicos que nacieron de este encuentro, de esta invitación a ser niños y a saltar hacia el vacío del caos y encontrar allí el orden intrínseco del universo. Entre ellos, las redondillas que compartimos con ustedes.
Unos días después descubriríamos que en esta ciudad, en la ciudad a la que yo había ido como estudiante, que está muy cerca de las sierras donde escribimos palíndromos estas semanas, había vivido un conocido palindromista que ahora tendría ciento veintitrés años. Y sentimos que entendimos todo. Y sonreí.
Gracias, Rever, por la propuesta y el reconocimiento a lo que podemos crear si un amigo nos invita a jugar. Gracias, Pere, por la invitación y por tu sabiduría y sensibilidad. 
El ejercicio continúa, los viajes continúan.
Lo cotidiano se vuelve mágico y andamos y desandamos el camino. Un camino varias veces palindrómico.

La Redondilla palindrómica con la que Martín Bresnal ha resultado ganador del Premio REVER de este año es:

Olé, tosé, naval celo.
Leí, moro, la ama fiel.
Leí fama; al oro miel.
Olé: clavan. Es Otelo.
¡Muchísimas felicidades!




Desde REVER hacemos mención especial de los palindromistas que con su obra han conseguido mayor puntuación en el concurso y listamos a continuación las obras presentadas, junto con el nombre de sus autores. ¡Gracias a tod@s por participar!





MENCIONES ESPECIALES




Jeremías Pombo. Argentina
Átese madama a teta
La res echela y oirá
Río ya leche será
La teta, amada meseta

Xavi Torres. Catalunya
Oda, mi tema rimado.
Nada, no rima. Mirada.
Cada rima miro. Nada,
no da. Mírame timado.

Pedro Poitevin. EUA
La sed anula no mal:
a birra late la diva.
Ávida, letal, arriba,
la mona luna de sal.

David Loyo. España
Late, latido total,
"Anagrama" latí vana,
sana, vital: "Amar gana",
lato todita letal.


Claudio Fernando Sanseverino. Argentina
A su falsa o rara musa
ave y nada trazó Meva.
¡Ave Mozart, Adán y Eva!
¡Asuma, raro as, la fusa!

Eliezer Pascual. España
Eludo metro, cesé
pares: arte me supera.
Paré. Púseme trasera,
pesé, corté, modulé…


Marco A. Casado. España
                                       ¿Seré ola yo? No, seres            
                                 de sal yo soy, saco red              
                                 de rocas yo, soy la sed.
                                 ¡Sé res!... ¿o no, ya lo eres?